Filandia, Quindío, buena comida, vistas y ambiente
Si estás planeando tu próxima escapada al Eje Cafetero, es muy probable que en tu itinerario ya figuren los icónicos cafetales o el vaivén de las palmas de cera. Sin embargo, el verdadero encanto de viajar radica en encontrar ese equilibrio perfecto entre la exploración vibrante y el descanso absoluto.
Hoy queremos invitarte a descubrir una combinación perfecta: la magia colonial de Filandia y el oasis de serenidad que te espera en La Tebaida, de la mano del Hotel Vivero Arte Vivo. Preparemos maletas, porque este viaje despierta todos los sentidos.
Filandia: Color, miradores y la esencia del café
Nuestra aventura comienza en Filandia, conocido con justa razón como uno de los pueblos más bellos de Quindío. Caminar por sus calles es como entrar en un lienzo vivo. Sus fachadas de la arquitectura de la colonización antioqueña, pintadas de colores vibrantes, te guiarán de forma natural hacia la plaza principal.
A diferencia de otros destinos más congestionados, Filandia conserva un ritmo pausado. Aquí puedes:
Visitar el Mirador Colina Iluminada: Para maravillarte con una panorámica de 360 grados que abraza varios municipios del departamento.
Aprender de los artesanos: En el barrio San José, donde la tradición de la cestería en bejuco sigue viva.
Disfrutar de un café de especialidad: Sentado en una esquina, viendo la vida pasar mientras el aroma a grano recién molido inunda el aire.
Tras un día recorriendo calles empinadas y capturando fotos espectaculares, el cuerpo pide un refugio donde la prisa no exista. Es momento de bajar hacia el valle de La Tebaida.
Hotel Vivero Arte Vivo: Tu santuario en La Tebaida
Ubicado estratégicamente en La Tebaida, una zona conocida por su clima cálido y reconfortante, el Hotel Vivero Arte Vivo no es solo un lugar para dormir; es una experiencia de reconexión. Al cruzar sus puertas, el ritmo del mundo exterior se ralentiza.
Un ambiente donde la naturaleza es arte
Fiel a su nombre, este hotel se integra orgánicamente con el paisaje. Rodeado de una vegetación exuberante, el diseño del lugar rinde homenaje a la biodiversidad del Quindío. Aquí, los jardines actúan como galerías de arte natural y los pasillos te invitan a respirar profundo. El ambiente es íntimo, exclusivo y rebosante de paz; ideal tanto para una escapada romántica como para un retiro de desconexión digital.
Vistas que curan el alma
Imagina despertar con el canto de aves exóticas y, al abrir la ventana, encontrarte con un horizonte de verdes infinitos. Las vistas en el Hotel Vivero Arte Vivo son un bálsamo visual. Ya sea disfrutando del atardecer desde la piscina o leyendo un libro bajo la sombra de un árbol, el paisaje quindiano se convierte en el telón de fondo de tus mejores recuerdos.
Buena comida con sabor local e internacional
El viaje no estaría completo sin consentir al paladar. La propuesta gastronómica del hotel destaca por su frescura y su amor por los ingredientes locales. Aquí, la buena comida es una prioridad. Podrás disfrutar de desayunos típicos que te llenan de energía, platos fuertes que fusionan la tradición de la región con toques de alta cocina contemporánea, y por supuesto, una taza del mejor café de la región en cualquier momento del día.
El plan perfecto: Pasa la mañana recorriendo los senderos y la arquitectura de Filandia, almuerza en el pueblo y regresa a media tarde a La Tebaida para sumergirte en los jacuzzis o la piscina de Hotel Vivero Arte Vivo mientras el cielo se tiñe de naranja.
El Quindío es mucho más que un destino; es un estado de ánimo. Y no hay mejor forma de vivirlo que combinando la cultura viva de Filandia con el confort, el arte y la buena mesa que solo el Hotel Vivero Arte Vivo te puede ofrecer.
¿Qué esperas para reservar tu pedazo de paraíso? Tu mente y tu cuerpo te lo agradecerán.
Foto de Filandia gracias a Lente Zoom.


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